Extraño aquellas caminatas solitarias, las calles primero desconocidas que luego se transformaban en paisajes familiares, hacer que algo, de lo cual no sabías su existencia, se transformara en un suelo seguro y acogedor...
Extraño todas las lágrimas pérdidas al caminar, aquellas lágrimas que primero nublaban mi vista, luego se deslizaban por mi rostro y finalmente caían... caían... caían hasta reventarse en la tierra y no ser nada... nada, nada, nada...
Nada más que la muestra de mi sentir.
Extraño esos cigarros no contados:
El olor al tabaco,
la sensación de la nicotina apaciguando mis sentidos...
La mano ansiosa elevándose a mis labios.
El humo entrando a mis pulmones...
El humo escapándose lentamente de mis fauces.
El humo, el humo, el humo...
La imagen, el drama, esa masa blanca, incorpórea e intangible, esparciéndose hasta desaparecer.
Desaparecer
Quiero desaparecer, desvanecerme como el humo entre mis labios.
Quiero existir sin existir.
Amar sin amar,
Llorar sin llorar...
Extrañarte sin extrañar.
... Quiero lo bueno, sin tener que pagar esa cuota de dolor en un pago.
Sin embargo quiero sentir, vivir…
Quiero...
Quiero,
Quiero ?
No quiero...
... No quiero no vivir.
No quiero no existir.
Quiero este sufrir, quiero este sentir confuso, este llorar amargo,
Este extrañar agónico… Esta incomprensión molesta...
Sin embargo quiero disfrute, despreocupación, una vida plástica…
Quiero no extrañar,
Quiero algún día morir,
Quiero comprensión...
Quiero todo lo que implique la imperfección humana,
Quiero poder decir que he vivido, no fingir que lo hago, o pretender que lo he hecho.
Quiero empaparme en mi felicidad y miseria,
Porque es de ellas que nace mi vida.
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